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Personaje
Ilustre
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Padre Francisco
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La Aparecida (Orihuela)

En esta época del siglo XIX, aparece un personaje ilustre, el siervo
de Dios Padre Francisco, de la Orden Capuchina:
En una casita humilde, propiedad del Marques de Pinohermoso
entre el campo y la huerta nació el siervo de Dios, el día 2 de Octubre de 1849.
a las 9 de la mañana en el Barrio de La Aparecida (Orihuela).
Fueron sus afortunados padres D. Primo Simón Pardo, labrador de oficio,
hombre de costumbres patriarcales, moldeado a la usanza Española, de
una fe inquebrantable, y de una religiosidad probada por la tribulación;
su esposa, Doña Ana Ródenas Ferrández, fue mujer de gran
virtud y digna compañera de su cristiano y piadoso marido. En el mismo
día de su nacimiento fue regenerado con las aguas bautismales que le
administró el Rvdo. Padre Toribio Soriano, religioso franciscano exclaustrado
y vicario de la Iglesia de La Aparecida.
Es tradición que el Padre Toribio recomendó de un modo especial
la vida de aquel niño, haciendo concebir a sus padres las más
halagüeñas esperanzas, por lo cual pusieron empeño esmeradísimo
no sólo en alimentar su cuerpo, sino también sembrar en su alma
la semilla de la Virtud.
En el año 1864 se matriculó como alumno externo en el seminario
de San Miguel de Orihuela y en septiembre de 1865, ingresó como alumno
interno.
Por fin el día 22 de mayo de 1875 , Francisco recibía la Ordenación
Sacerdotal. La primera misa fue en La Aparecida y el Obispo dispuso que, durante
un año, Francisco se quedase para ayudar a D. José Gil.
En 1876 se va a Francia, a Monfort de Chalosse, en la comarca de Landes, siendo
admitido en la comunidad trapense de Divielles, tomando el hábito trapense ese
mismo año.
En 1880 deja la trapa y se viste con el hábito de Capuchino y como era costumbre
en esa orden y signo de renuncia al mundo y renovación de vida, cambia de nombre
y apellido. Sin embargo se le respetó el nombre de Francisco y pasó a llamarse
Francisco María de La Aparecida.
En 1891 marcha de misionero para Goajira (Santa Marta de Colonbia)
Después de largos años de misionero en la selva colombiana, fue
consagrado Obispo de Santa Marta (1903) por su Santidad Pio X, volviendo ya anciano
y muy enfermo a España en 1912, ese mismo año renuncia a su cargo.
Su muerte estuvo rodeada de la admiración de cuantos le conocieron, falleciendo
en verdadero olor de Santidad a las Siete y media de la mañana un 22 de Agosto
de 1913.
Sus restos descansan en el convento de la Orden
capuchina de Masamagell (Valencia).

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