FOTOGRAFIAR
AVES, ¿POR QUÉ?
¿Qué
extraño placer experimenta el fotógrafo que oculto en su
hide desde primeras horas de la mañana y entumecido por el frío,
vuelve un día y otro al mismo lugar para tratar de fotografiar
a esa esquiva ave, que jornada tras jornada no parece estar dispuesta
a ponerse frente al objetivo?. Quizá para la gran mayoría
de las personas la sola idea de permanecer varias horas inmóvil
y acechante en un espacio que generalmente no supera el metro cúbico,
roce en la estupidez o quizá vaya algo más allá de
la demencia. Unicamente el placer indescriptible de tener durante unos
instantes frente a frente a esa esquiva especie que tanto nos a hecho
sufrir, y más aún, el sonido de la cámara al disparar.
sabiendo que por fin hemos logrado hacer la foto que tanto esperábamos,
es la codiciada recompensa que todo fotógrafo de la naturaleza
aspira a conseguir.
La dificultad
que conlleva la fotografía de aves en libertad, suele ser una de
las causas que generalmente empuja a más de un experimentado naturalista,
acostumbrado a observarlas a través de telescopios y prismáticos,
a enfrentarse al reto de fotografiarlas.
La diferencia
entre observar y fotografiar aves es enorme. Mientras que para su observación
basta con situarse en promontorios elevados a cientos de metros, la fotografía
exige distancias increíblemente cortas, ya que los teleobjetivos
tienen un campo de ampliación muy reducido.
PLANIFICACION
ANTES DE SALIR DE CASA
Si existe una
palabra clave para llegar al éxito en la fotografía de la
naturaleza, y más concretamente la de aves, esa es Planificación.
La lectura de
revistas y libros especializados que nos sitúen en los gustos del
momento (si es que nos proponemos llegar a publicar nuestro trabajo),
las colaboraciones con guardas forestales, entidades científicas
o profesionales de la naturaleza, son aspectos esenciales para estar informado
en todo momento.
La práctica
y los conocimientos adquiridos en nuestras salidas al campo, la destreza
al observar y reconocer aves con los prismáticos, y en definitiva,
las horas de campo, también son factores que siempre cuentan a
nuestro favor.
E1 fotógrafo
debe ingeniárselas para jugar siempre que pueda con cierta ventaja
frente a sus adversarios, en este caso los animales. Para ello deberá
conocer sus hábitos, costumbres, épocas de celo) apareamiento,
hábitats, y en general, todo lo posible acerca de la especie con
la que se enfrenta.
Una buena idea
para empezar es la de convertir los alrededores de nuestro pueblo o ciudad
en el escenario habitual para llevar a cabo los primeros trabajos, lo
que a la larga se suele convertir en una especialización en un
tipo determinado de aves. E1 profundo conocimiento del terreno y los animales
que habitan en el, son antesalas del éxito.
La libreta de
campo no deberá faltar en nuestro equipo, gracias a ella, podremos
controlar eficazmente ano tras año a una determinada especie haciendo
uso de las anotaciones de años anteriores.
SALIR AL CAMPO
A FOTOGRAFIAR AVES
Generalmente
nadie da en el clavo a la primera, y esta regla no excluye a los fotógrafos
de aves. Un equipo fotográfico mal escogido puede frustrar al más
entusiasta de los principiantes, que verá desaprovechada una inversión
económica generalmente importante.
Los resultados
de las primeras fotos de todo aquel que empieza suelen ser generalmente
muy mediocres, cuando no desastrosos. Las aves aparecerán muy lejos
y los colores y texturas en nada recordarán a las que ilustran
las paginas de las revistas.
Para empezar,
un objetivo medianamente potente y adecuado para esta especialidad, debería
estar en torno a 400 mm, siendo el 300 una longitud focal demasiado corta
incluso para obtener planos medianamente cercanos de aves del tamaño
de una cigüeña situada a unos 50 metros de nosotros.
Más adelante
un duplicador será otra de las piezas a añadir en nuestro
equipo.
Es importante
decantarse desde el principio por una de las dos marcas punteras, Canon
o Nikon, ya que son las que aparte de brindar una fiabilidad mayor respecto
a otras marcas, también ofrecen más posibilidades para conseguir
los mismos objetivos en el mercado de segunda mano, lo que sin duda abaratará
nuestras futuras inversiones.
Una vez conseguido
el equipo fotográfico, el segundo paso es el de hacernos con otro
de los artilugios indispensables para todo fotógrafo de aves: el
hide.
De nuestra habilidad
a la hora de saber colocar un hide y camuflarle lo mejor posible, radica
la diferencia entre el éxito y el fracaso de un reportaje.
Para ello, las
redes de camuflaje y más aún, el ingenio y la práctica
de cada fotógrafo serán las únicas armas con las
que podamos contar.
Una vez que
hemos conseguido dominar las técnicas de camuflaje, y vemos que
nuestra destreza con el equipo fotográfico se va incrementando,
es casi inevitable que tarde o temprano a todo principiante se le empiecen
a pasar por la cabeza proyectos "de gran envergadura", lo que
invariablemente conduce a pretender fotografiar a las aves más
escasas o amenazadas.
Pronto estas
aspiraciones se verán frenadas por cuestiones como la gran cantidad
de trámites previos a la obtención de permisos, la absoluta
disponibilidad que debemos tener para llevar a cabo nuestro reportaje
en las fechas en las que nos le hayan concedido, etc.
Personalmente,
opino que cierto tipo de aves como las que se encuentran en peligro de
extinción, o gravemente amenazadas, deberían ser fotografiadas
por expertos, ya que el menor descuido de alguien que empieza, aún
con toda la buena intención, podría acarrear gravísimas
consecuencias para el futuro de la especie.
La fotografía
de aves ciertamente entraña riesgos para las especies objeto de
nuestro trabajo, por lo que es conveniente empezar con especies confiadas
como estorninos o gorriones para poco a poco ir pasando a otras más
desconfiadas como abejarucos, etc. Siempre deberíamos sacar conclusiones
de los errores que hemos cometido, lo que a la larga se convertirá
en la experiencia necesaria para llegar a ser un buen fotógrafo
de aves.
TECNICAS DE
ACERCAMIENTO
Es evidente
que para fotografiar aves tenemos que procurar acercarnos lo máximo
a ellas. Técnicamente existen dos modalidades bien diferenciadas
en lo que respecta a los métodos de acercamiento. Por una parte
destacarían aquellas situaciones en las que el fotógrafo
intenta acercarse de una u otra forma a las aves, y por otra, todas en
las que trataríamos de atraerlas hacia nosotros.
En el primer
grupo podríamos citar las esperas junto a posaderos habituales,
comederos, áreas de cortejo, lugares querenciosos, empleo de vehículos,
etc. mientras que el otro grupo daría cabida a métodos como
el de crear bebederos, comederos, cebos vivos para rapaces, reclamos sonoros,
cimbeles, y un largo etcétera que acaba donde empieza la imaginación
de cada fotógrafo.
MATERIAL
Y TÉCNICAS PARA LA FOTOGRAFIA DE AVES
Para cualquier
profesional, estar al día en cuanto a nuevas tecnologías
y avances que hagan más fácil su trabajo es un aspecto crucial
para mejorar su trabajo. Para el fotógrafo esto no es una excepción:
avances como el del autofoco, las nuevas emulsiones fotográficas,
y los materiales más ligeros y resistentes son cada día
más frecuentes, por lo que estar al día se traduce cada
vez más en una necesidad.
E1 equipo fotográfico
es una pieza primordial para realizar buenas fotos, aunque no la única,
ya que la imaginación y el ingenio de cada fotógrafo a veces
pueden compensar ciertas carencias técnicas.
Es importante
familiarizarnos con el equipo con el fin de sacarle el máximo rendimiento.
Dominar todas
y cada una de las funciones que aportan la última generación
de cámaras fotográficas es una labor que requiere tiempo,
pero que a la larga nos brinda una total libertad a la hora de crear nuevas
perspectivas, encuadres espectaculares, e imágenes perfectamente
enfocadas de aves en vuelo, que hasta hace tan solo una década,
se antojaban casi imposibles.
Sin embargo
estos avances tecnológicos deben interpretarse como simples herramientas
al servicio de la creatividad del fotógrafo. La cámara nunca
debería tomar decisiones propias, (la mayoría ya lo hacen
con solo seleccionar la opción Program). La correcta aplicación
de todos estos avances debería depender por entero de nuestro estilo
personal, y nunca de la decisión de un puñado de microchips.
Paradójicamente,
en la era de la microelectrónica, el disponer de un equipo de fotos
espectacular no siempre es sinónimo de buenos resultados. La audacia
y la inteligencia de cada fotógrafo son el mejor complemento para
un buen equipo. Ciertos inventos caseros son la nota que hace diferente
una foto mediocre de otra excelente. En definitiva, la imaginación
y la improvisación son cualidades indispensables que todo fotógrafo
de la naturaleza debe desarrollar con el tiempo, sin ellas, el mejor y
el más potente de los teleobjetivos siempre se quedará corto
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