Un estudio realizado por investigadores de la
Escuela de Medicina de la Universidad de
California en San Diego (
UCSD) ha descubierto cómo nuestro cerebro genera
ciertas ilusiones ópticas: lo consigue gracias a la rápida combinación de dos
tipos de sensaciones, las visuales y las auditivas.
La percepción visual
es un proceso sensorial que se inicia en la retina, continúa en el tálamo y
finaliza en corteza cerebral. Allí, los estímulos luminosos externos se hacen
conscientes. Una
ilusión óptica es
cualquier ilusión del sentido de la vista, que nos lleva a percibir la realidad
erróneamente.
Existen muchas clases de ilusiones visuales, que
proporcionan importantes indicios sobre cómo funciona la percepción visual.
Algunos autores piensan que las ilusiones visuales constituyen errores que
comete el cerebro al leer la información sensorial. Sin embargo, otros
consideran que las ilusiones ópticas se producen porque existen pautas
cerebrales preestablecidas que, en determinadas situaciones, reaccionan de forma
diferente al estímulo visual, o bien lo complementan con una creación subjetiva
indpendiente.
La investigación de la UCSD arroja nueva luz sobre el
misterio que rodea a las ilusiones visuales. Ha descubierto los mecanismos
neuronales por los que la percepción visual puede verse alterada por
acontecimientos auditivos simultáneos a la visión, según han publicado los
investigadores en la revista
Journal
of Neuroscience.
El experimento que fundamenta esta investigación,
realizado con 34 voluntarios, consistió en mostrarles un único flash de luz
intercalado entre dos sonidos breves, en un intervalo de tiempo de entre 60 y
100 milisegundos. Muchos de los participantes señalaron que habían visto dos
luces en lugar de una durante el tiempo que duró la prueba.
Rápida
interacción Los investigadores, liderados por el profesor de
neurociencia de dicha Escuela,
Steven A.
Hillyard, intentaron con este experimento arrojar nueva luz sobre las bases
neuronales del proceso cognitivo y perceptivo de la visión. Lo han hecho
mediante un medio no invasivo de registro electrofisiológico de la actividad
cerebral, en conjunción con técnicas de
neuro-imagen. De esta forma
han conseguido, bien directa o indirectamente, registrar la imagen y las
funciones del cerebro en los momentos en que se produce la ilusión visual.
Y aunque este tipo de ilusiones perceptivas ya habían sido descritas
anteriormente, lo sorprendente del descubrimiento de la UCSD es que las
ilusiones visuales parecen depender de una rápida secuencia de interacciones
entre las áreas de la corteza cerebral relacionadas con la audición y la visión.
El hallazgo forma parte de un conjunto de nuevos descubrimientos en este
campo que también han demostrado cómo la integración de múltiples sensaciones
puede darse de manera mucho más rápida de lo que se había pensado hasta ahora.
Las percepciones visual y auditiva no son procesadas por el cerebro por
separado, como hasta ahora se creía, sino simultáneamente.
Eventos
relacionados Tal y como explica al respecto la UCSD en un
comunicado,
los científicos registraron los potenciales relacionados con eventos (ERPs) en
las respuestas del cerebro directamente vinculados a experiencias perceptivas
inducidas por estímulos sensoriales, con un registro electrofisiológico o EEG,
que mide la actividad eléctrica cerebral a través del cráneo. Así pudieron
conocer tanto la localización de los procesos corticales como el tiempo que
tardaban.
Los potenciales relacionados con eventos, así como la
electroencefalografía, son técnicas que miden la actividad fisiológica del
sistema nervioso a partir de su actividad eléctrica. Esta actividad, procesada
informáticamente, permite ser analizada estadísticamente y construir modelos
matemáticos útiles para la biofísica, la medicina y la neurofísica.
Durante el experimento, en aquellos sujetos que señalaron haber visto un
segundo flash de luz (inexistente en realidad), las medidas de estos potenciales
(ERPs) mostraron un incremento de la actividad en la región de la corteza del
cerebro inmediatamente después de que los voluntarios oyesen el segundo sonido.
Además, este segundo sonido amplificó la actividad cerebral que había estimulado
el primer sonido.
La percepción del segundo flash ilusorio vino asimismo
marcada por un rápido incremento del procesamiento en la corteza del cerebro
relacionada con la audición. De hecho, observando esta área, los investigadores
fueron capaces de predecir qué sujetos asegurarían haber visto el segundo flash
imaginario.
Evidencias empíricas Estos resultados aportan
evidencias empíricas de que la percepción ilusoria del segundo flash depende de
una rápida y dinámica acción recíproca entre las cortezas auditora y visual del
cerebro, de hecho en una escala de tiempo menor a una décima parte del parpadeo
de un ojo.
Resulta de interés, señalan los científicos, que el patrón
detectado resultara diferente entre los individuos que sí vieron el segundo
flash y los que no, lo que indica que la fuerza de conexión entre las distintas
cortezas cerebrales difiere de un individuo a otro, lo que también sugiere que
la conectividad neuronal posiblemente se forme durante el desarrollo de cada
persona, de manera distinta.
La próxima investigación de estos
científicos será la de determinar si la atención condiciona o no este tipo de
sensaciones ilusorias. Estos estudios podrían aclarar cómo personas que carecen
de la capacidad de ver, por ejemplo, tienen más desarrollado el oído u otros
sentidos.
Importancia de la atención Tal como explica el
profesor Steven A. Hillyard, los estímulos visuales despiertan respuestas
selectivas en el cerebro a partir de su localización en un entorno o en función
de sus características, como el color o la forma o por una combinación de
rasgos.
Usando algoritmos de localización en combinación con el registro
de imágenes por resonancia magnética, puede calcularse la situación de los
generadores neuronales de la atención en la anatomía del cerebro.
Con
estas técnicas, los investigadores han descubierto así que la atención juega un
importante papel en el proceso, puesto que diferentes tipos de características
del estímulo producen una aumento de la actividad neuronal en zonas concretas de
la corteza visual de las corrientes de procesamiento dorsal y ventral, dentro de
periodos de tiempos específicos, tras producirse la presentación de dicho
estímulo.